Aunque Bob y Harvey Weinstein abandonaron hace años Miramax, y esta ha colapsado con el tiempo en sus actividades tras su absorción durante unos años por parte de Disney, los hermanos no olvidan que en su época al frente de aquel estudio produjeron algunas de las películas más populares y premiadas de toda su carrera como productores.
Por eso, los Weinstein han llegado a un acuerdo con los responsables de lo que fuese Miramax para, en base a los derechos sobre aquellas películas en manos de cada cual, exprimirlas en diversas fórmulas y formatos, y además sin esperar mucho, lo que redunda en la idea que circula desde hace tiempo en Hollywood de que los hermanos han perdido olfato y punch como productores y que podrían hallarse incluso en dificultades económicas.
La idea de los Weinstein que más ha llamado la atención es la de una continuación de Shakespeare enamorado (en la imagen), el drama de trasfondo histórico que ganó en 1998 siete Oscar, incluidos los de mejor actriz (Gwyneth Paltrow) y mejor película. Pero, además, también tendrá continuación Rounders, intriga de culto sobre el póker que protagonizasen aquel mismo año Matt Damon, John Turturro, Edward Norton y John Malkovich para John Dahl.