Hernán, es un joven de 24 años con un empleo precario. Alquila una habitación de su casa a la chica que ama, Patricia. Pronto comienzan una relación. Todo parece ser idílico, hasta que aparece la familia de ella y se instala en la casa.
Opera prima de Leonardo Di Cesare, la película tuvo enormes problemas de producción debido a la crisis económica argentina. Por desgracia consiguió financiaciones externas y pudo llevarse a cabo, aunque de manera algo precaria (el director afirma que la mayoría de planos se rodaron a una toma. No hace falta que lo jure...).
Buena vida es un cúmulo de despropósitos, no sólo por la escasez de recursos, sino desde su origen: el guión. La historia comienza bien, muy bien. Pero al minuto diez, más o menos, empieza la caída en picado. Parte de una trama más o menos atrayente, pero tan mal elaborada, tan mal contada, que resulta 100% anodina. No existe estructura dramática. Las situaciones se suceden “porque sí”. Los personajes están horriblemente construidos, sin definición alguna, sin carácter. No sabemos de dónde vienen, qué desean, que van a hacer. Ninguno de sus actos se justifica. Y de la puesta en escena quizá sería mejor no hablar. Se supone que, de origen, es una comedia -que según su director deriva en una tragicomedia-, con una estética tan hiperrealista que hace que las películas de Ken Loach parezcan de Disney. Di Cesare comentó al respecto que ese realismo favorece a la sensación de angustia que provoca la película. Totalmente de acuerdo con él, aunque creo que no hablemos de lo mismo.
Esta puesta en escena no es sólo atribuible a la escasez de medios, sino a la colocación de la cámara y la planificación de las escenas, asuntos estos independientes del dinero para producción.
Las interpretaciones son vulgares y el montaje deficiente. Si es cierto que de los errores se aprende mucho, la siguiente película de Leonardo Di Cesare promete bastante. No hay que perdérsela.
El guión de esta película fue elegido entre 200 que se presentaron a la subvención del gobierno argentino. Tiene el premio a mejor película y mejor guión del Festival Mar de Plata y mejor película del Festival de Toulouse. El cine agoniza. Ejemplos como “Buena vida (delivery)” confirman su inminente muerte.