Con todo el sabor de las grandes cruzadas, de lucha de espadas, del ambiente medieval en el que volver a ejercer de héroe en tiempos oscuros, Knight Of The Temple evoca días pasados en la historia, en la ficción, y en los juegos recreativos.
Como una especie de tataraniento de Golden Axe al que se le ha privado de un modo de dos jugadores que habría hecho de éste un título memorable, esta carencia no le deja mal parado y la suple con una buena historia y una realización técnica mucho más que correcta. Máxime cuando no sólo pasa con nota en todos sus apartados técnicos, sino que lo hace especialmente en el que más importa, y que logra que una vez nos hemos vestido de guerrero de época, difícilmente podamos retirarnos de la lucha sin haber llegado a un punto avanzado de su argumento.
El juego
En la piel de Paul, un joven caballero templario que tras la muerte en batalla de su padre decide seguir sus pasos, nos introduciremos en una trama de oscuras y tenebrosas conspiraciones en que un pérfido obispo ha secuestrado a la bella Adelle, una joven de poderes paranormales que intenta usar en su propio y malvado provecho.
En pequeños cortes de introducción, se nos pone en materia para luego lanzarnos al fragor de la batalla. Si el aspecto de los cortes de video, con perfecto doblaje como parte de una banda sonora que logra el tono de epopeya pretendido, tienen mucho camino avanzado en nuestro salto a la época medieval, el grafismo de los castillos y grutas y especialmente sus iluminaciones contrastadas le dan una ambientación intrigante que da más emoción a la aparición de nuestros rivales.
En un primer momento, en el nivel medio de escudero de los 4 que hay a nuestra disposición para adaptarnos a nuestro nivel y dar opciones de rejugabilidad (campesino, escudero, caballero y templario), las primeras pantallas centrarán toda la atención en el argumento y en el placer de la lucha más sencilla. Así, sin demasiadas complicaciones podemos ir deshaciéndonos de nuestros rivales en todo tipo de contiendas en grupo -incluso con algún enemigo de tamaño mayor a lo ‘final boss’- sin perder ni una vida a pesar de no poner toda nuestra diligencia y empeño. Pero a partir de la llegada a tierras árabes, es cuando el modo de juego con su doble golpe (rápido y contundente) y el movimiento de defensa han de usarse con prudencia, dando a la posición defensiva una importancia vital que antes no tenía.