Después de las navidades nos encontramos con un gran número de juegos de coches que han inundado el mercado, unos 16 en total. Como ahora está pegando fuerte el tema del tuneo, esto tiene reflejo en nombres como GTA San Andreas, Burnout 3 takedown, World Rally Championship 4, Ford Racing 3, Need for Speed Underground 2, Colin McRae Rally 2005… un sinfín de titulos que, además, salen todos por parejitas para hacerse la competencia. Todos menos el título que tenemos entre manos: Flat Out. Y no porque no hayan juegos parecidos que han salido a la venta (tampoco hay uno muy muy parecido…) sino porque no hay color en la comparación. No es que sea el mejor juego del género, pero con respecto a los temas en los que han querido que destacar, claramente lo han conseguido.
Principalmente diremos que nos encontramos ante un simulador de de carreras “destruct” en lo que menos importa es llegar con el coche sano a la meta. En estas carreras locas lo que destaca por encima de todo es el realismo de la física del coche y su respuesta al volante y a la carretera. Aunque tampoco podremos comparar mucho con la realidad a no ser que tengamos en casa un Speedevil de 1988 o un Bonecracker de 1970. Más que nada por dos razones: la primera que la mayoría son americanos; y la segunda que todos son chatarras de desguace desmontadas y arregladas o “tuneadas” como se ha podido con piezas de recambio viejas de desguace. De ahí que los coches no se identifiquen por Ford, Mazda o General Motors sino por MAHChin, Road King o Fasthammer. Como podréis observar su dinámica se parece más a un cruce entre el archiconocido (y ya clásico) Carmaggeddon y el programa Monster Garage del Discovery Channel que al “limpio” y “pulcro” NFS Underground 2.
Amén del realismo con el que “furula” nuestro potente cacharro, dos factores más aportan el toque final a la magnífica sensación de Destruction Derby (otro clásico de juegos de coches bastante parecido en la ambientación y en la temática). Estos dos puntos son la inclusión de un conductor, que sufrirá en sus carnes los accidentes más catastróficos imaginables, y de la división en piezas del coche.
Sobre el conductor decir que saldrá volando “talmente” por el parabrisas cuando nos comamos un árbol o se quedará empotrado contra el volante al tomar una curva al revés… ¡sólo le falta marearse y vomitar! Aparte, el coche estará conformado por más de 40 piezas distintas (faros, volante, cristales, techo, ruedas, tubo de escape, maletero…) que, según sea el golpe o castañazo, se deformarán o, si el golpe es de aúpa, saldrán disparadas del todo.